La historia del piano

Los orígenes: de Cristofori al piano moderno

El piano nace en Florencia hacia 1700, obra de Bartolomeo Cristofori, fabricante de clavicémbalos en la corte de los Medici. Su “gravicembalo col piano e forte” resolvía una limitación del clavicémbalo: la posibilidad de variar la intensidad del sonido según la fuerza con que se pulsaba la tecla, gracias a un macillo que golpeaba la cuerda y caía de inmediato, dejándola libre para vibrar. De esta idea —”piano y forte” en el mismo instrumento— proviene el nombre que aún usamos hoy.

La evolución de la mecánica

Durante más de un siglo la mecánica siguió evolucionando. Las primeras mecánicas “vienesas”, ligeras y de pulsación poco profunda, fueron dejando paso progresivamente a la mecánica “inglesa”, más robusta. El paso decisivo llega en 1821, cuando el fabricante francés Sébastien Érard patenta la mecánica de doble escape: permite repetir rápidamente la misma nota sin soltar completamente la tecla, un requisito fundamental para el repertorio virtuosístico decimonónico y aún hoy la base de toda mecánica moderna.

En el siglo XIX llegan también el marco de hierro fundido (introducido para resistir la creciente tensión de cuerdas cada vez más gruesas) y el encordado cruzado (“overstrung”), que permite cuerdas más largas con el mismo espacio y un sonido más pleno —ambas innovaciones son la base del piano moderno, vertical o de cola.

Vertical o de cola: dos instrumentos, dos vocaciones

El piano vertical nace en el siglo XIX como respuesta práctica a una necesidad real: llevar el piano a los hogares, donde no había espacio para uno de cola. Las cuerdas están dispuestas verticalmente, el mecanismo funciona “de lado” en lugar de “desde arriba”, con cierto compromiso en la velocidad de repetición de la nota respecto a un piano de cola —hoy mínimo en los modelos de calidad.

El piano de cola, en cambio, mantiene la disposición horizontal de cuerdas y mecánica, con la tapa que se abre para proyectar el sonido hacia el exterior: es la configuración que permite la máxima libertad de repetición y la máxima proyección sonora, motivo por el cual sigue siendo el instrumento de referencia en los conciertos.

Encontrarás nuestra selección de ambos, entre las marcas que representamos (pianos verticales y pianos de cola).

Los primeros pianos digitales

El piano digital nace aproximadamente siglo y medio después de la mecánica de doble escape, en los años 80, cuando los avances en la síntesis y el muestreo del sonido permiten por primera vez reproducir de forma creíble el timbre de un piano acústico sin cuerdas ni macillos. No debe confundirse con el piano eléctrico de los años 50-70 (como el Wurlitzer o el Fender Rhodes, que generaban el sonido con lengüetas o barras metálicas vibrantes, no con una muestra digital): el verdadero piano digital —en el sentido que le damos hoy, con sonido muestreado y teclado contrapesado— es un invento de los años 80, impulsado especialmente por los grandes fabricantes japoneses.

Hoy un buen piano digital ofrece teclado contrapesado, varios niveles de dinámica muestreados por cada nota y funciones que un acústico no tiene —desde los auriculares hasta la grabación— siendo una elección sensata para quien empieza o tiene limitaciones de espacio y horarios. Descubre nuestra selección de pianos digitales.